Es de saber que la aparición de esta pandemia mundial ha traído consigo muchas consecuencias, el país se ha paralizado y se han tenido que adoptar nuevas formas de trabajo para evitar el contagio. Existe una preocupación generalizada por la precariedad económica que dejará esta cuarentena después de que pase el virus.
En medio de este escenario, las Isapres informaron un alza promedio de 4,5% en el precio de sus planes, el cual comenzaría a regir desde julio de este año. Pese a que la mayoría de la población chilena no pertenece a este sistema, este incremento afectaría al 88,7% de los beneficiarios de este sistema, lo cual corresponde a más de tres millones de personas.
Como ya mencionamos, los hogares chilenos se encuentran pasando por una difícil situación financiera dada la contingencia por el coronavirus. Es por lo anterior que es importante replantear la decisión de las Isapres y reunirse con estas para acordar la postergación del alza de los planes. La cifra de familias que son parte de este sistema no es menor, las cuales se han esforzado por optar por una mejor solución a sus problemas de salud y, por lo tanto, no sería la idea que deban optar por tomar un plan alternativo o cambiarse al sistema Fonasa. Es paradójico que, tras la existencia de una amenaza sanitaria, la Isapre a la que pertenece cierta familia ya no le pueda brindar los servicios que se han esforzado por pagar a lo largo de los años.










